Camino al Palacio de la Bella, un regalo para embellecer.

Llevaba unos días en el sur de Marruecos, en la soleada ciudad de Marrakech, aquel día había dado un par de vueltas por la plaza Jamma El Fna y decidí ir a visitar el Palacio de la Bahía “Palacio de la Bella o la Brillante”, nombre de una de las esposas de Sir Ahmed Ben Moussa; me habían comentado que era un lugar hermoso, con muchos patios y jardines, y, que su construcción había durado varios años, de 1894 a 1900 para ser exactos.

Estaba animada en conocer dicho Palacio, pero tenía que apurarme para poder alcanzar el horario de visitas. Para llegar más rápido, decidí cruzar el Zoco* y sus pasadizos entramados entre puestos coloridos, con una increíble variedad de productos. Ya había estado unas cuantas veces allí, tenía idea de la ruta a seguir para no perderme y sabía también que tenía que pasar por un “ritual”, por llamar de alguna manera a lo que sucedía mientras caminaba: Primero eran los gritos de saludo multilingüe de parte de los comerciantes: Bonjour Madame! Hello Miss! Hola guapa! … como tanteando para ver qué idioma entendía; y luego, los gritos con los nombres de países a los cuáles creían que podía pertenecer. Las primeras veces que caminé por allí, me causó mucha risa y como nunca acertaban con mi nacionalidad, volteaba y les respondía en voz alta: Perú!!!

Cómo era de esperarlo, sucedió lo mismo esta vez, pero en esta ocasión yo caminaba muy rápido; así que mientras avanzaba, iba haciendo una seña de “No” con mi dedo índice, sin voltear a mirar, dándoles a entender que no habían acertado con mi país de origen. De esta forma, seguí mi camino por varios minutos, recuerdo que casi a la salida del Zoco, pasé por un puesto de artesanías donde habían varios jóvenes reunidos,  al igual que los otros comerciantes hicieron “el ritual”, gritaron los saludos en diferentes idiomas y mencionaron una serie de países… hasta que uno de ellos gritó: Perú!!!, yo me encontraba a unos ocho metros de distancia, grande fue mi sorpresa y alegría al escuchar el nombre de mi país en un lugar tan lejano, paré de inmediato y volteé a mirar, sonreí a todos y les hice una seña con el dedo pulgar levantado en señal de “Ok”, luego hice un ademán de despedida y continué mi camino. A los pocos segundos, uno de los chicos vino corriendo detrás de mí pidiendo que lo espere, cuando me alcanzó, me dijo en español: “esto es para ti” mostrándome lo que tenía en su mano derecha, era una pieza pequeña de arcilla en forma de cuenco. Al ver el objeto yo no tenía idea de que era, creo que el joven se dio cuenta de eso y me explico: “es para pintar la boca, las mujeres marroquíes lo usan”, en su mano izquierda tenía un gotero con el que roció unas cuantas gotas de agua en el centro de la pieza, luego le paso la yema del dedo y me mostró como éste había quedado pintado de un rojo intenso. Yo admiré lo sucedido y le agradecí por tan curioso objeto, intercambiamos unas palabras más y luego seguí mi camino al Palacio de la Bahía, contenta con el regalo recibido.

La pequeña pieza de arcilla estuvo en mi mochila durante mis tres meses de viaje por Europa, la cuide y protegí para que no se rompiera, así llegó sana y salva a Perú. Estando aquí en Lima, busqué información en la web y encontré que “Aker Fassi” _ así se llama_ es un antiguo labial conocido también como el pintalabios bereber**, un producto natural que se obtiene de la mezcla de pétalos de rosas, amapola y carmín; y, además tiene efectos protectores e hidratantes… uau! qué gran obsequio el que había recibido, tan grande como la sonrisa que me provoca cada vez que recuerdo la anécdota, que de ahora en adelante será, una gran sonrisa al rojo vivo!!!

*Zoco, es un gran mercado lleno de puestos de ropa, especias, comida, artesanía y productos típicos.

**Bereber, perteneciente a un conjunto de etnias autóctonas del Norte de África.

Viaje realizado en julio 2015.

En la intensa Marrakech, despertando mis sentidos al anochecer!!!

Después de pasar unos días maravillosos en el noreste de Marruecos, emprendí mi viaje hacia el sur, hacia la gran ciudad de Marrakech. Miré el mapa y el recorrido de los buses; y decidí tomar la ruta de Chefchaouen a Casablanca, hacer una parada allí y luego tomar otro bus que me llevara a Marrakech. Esta vez si conseguí un bus con aire acondicionado, tan importante para sobrevivir por estos lares en días de verano.

Así comencé mi ruta, muy temprano en la mañana, viajé por varias horas, cambié de transporte y al fin por la tarde el bus hizo su ingreso a la ciudad de Marrakech. El sol aún quemaba con fuerza y yo miraba asombrada desde la ventana este nuevo lugar, al inicio vi algunos hoteles de paredes rosadas con arcos árabes, caídas de agua y palmeras; luego muchos edificios, casas y otras construcciones también de color rojizo en diferentes tonalidades; yo estaba maravillada con lo que veía, nunca antes había visto un lugar así. Marrakech es llamada la Ciudad Roja por el color de sus edificaciones, lo que me hacía verla como intensa, cálida y amigable a primera vista.

Me quedé unos cuantos días allí en pleno verano, yo que no estoy acostumbrada a climas tan extremos, después de este viaje, mi tolerancia al sol debe haber aumentado increíblemente.

Durante las mañanas caminaba para conocer los lugares turísticos cercanos, buscando algo de sombra, hidratándome y haciendo descanso cada cuantos pasos. Siempre recuerdo aquel día que entré a la Estación de Tren, había caminado unas cuatro cuadras y me sentí agobiada por el calor, así que decidí ingresar a la Estación en busca de sombra, para mi suerte encontré un asiento en la sala de espera, me senté y bebí un sorbo de agua mientras miraba la gente pasar con sus equipajes; no sé en qué momento Morfeo me atrapo, no tengo idea de cuántos minutos dormí, sólo que fue un sueño profundo y relajante; el fuerte sol de Marrakech me había adormecido.

En las noches en cambio, trataba de estar lo más despierta posible; al ser un lugar tan caluroso en el día, la gente aprovecha las noches para salir y la gran Plaza de Jamaa el Fna es el punto de concentración de la mayoría de personas. Caminar por allí entre puestos de comida, de dátiles y de zumos de naranja; vendedores de artesanía, música folklórica, danzantes tradicionales y hasta domadores de serpiente; es una experiencia muy estimulante para todos los sentidos.

Me parecía que las noches duraban más de lo normal; saboreé deliciosas cenas con exquisitos platos de aromas intensos a especias y hierbas; escuché contagiosos y vibrantes ritmos musicales e intercambié cantantes y canciones; acaricié telas suaves y frescas de variados colores y me probé trajes típicos del lugar; pero sobretodo, disfruté de grata compañía, adorables conversas y muchas risas compartidas.

Así pasaron mis días en Marrakech, con mañanas de sol adormecedor y noches claras de luna para despertar, explorar y disfrutar. Definitivamente una ciudad roja, una ciudad intensa. Para ser vivida con todos tus sentidos despiertos al anochecer!!!

Viaje realizado en julio 2015.

Disfrutando de la Naturaleza en el Parque Nacional Talassemtane

 

Eran días de Ramadán* en Chefchaouen, al Noreste de Marruecos; y éramos pocas las personas alojadas en el hospedaje, así que la mayoría coincidimos durante el desayuno en la soleada terraza, allí tuvimos una charla amena, compartiendo experiencias y datos para nuestros próximos destinos. Durante la conversa, uno de los chicos comentó que en las afueras de la ciudad, había un lugar para caminar entre la naturaleza, con mucha vegetación y donde podíamos encontrar muchas pozas de agua, perfectas para refrescarnos en este clima tan caluroso; él se refería al Parque Nacional Talassemtane, ubicado a 35 km de Chefchaouen. Fue así que cuatro de nosotros nos animamos a ir, los demás no podían porque tenían que continuar su recorrido hacia otras ciudades; conseguimos una movilidad para ir y volver, ya que el lugar estaba algo alejado y lo mejor era aprovechar el tiempo para caminar allá.

El trayecto en auto fue por un camino en ascenso y con algunas curvas, el conductor manejaba a bastante velocidad por una pista bien asfaltada y nosotros adentro moviéndonos de un lado a otro, tratando de sujetarnos de alguna parte del auto para no aplastar al compañero de al lado. Conforme íbamos avanzando, empezamos a ver grandes y bellas formaciones rocosas de colores gris y rojizo, y mucho verdor sobre las montañas.

Cuando finalmente llegamos a la entrada del Parque, pudimos ver que habían otros autos estacionados allí, al parecer también esperaban por otros viajeros. Muy contentos bajamos del auto, dispuestos a iniciar nuestra caminata, cruzamos un puente y seguimos por un sendero paralelo a un río, inmediatamente después de dar nuestros primeros pasos, la naturaleza nos deleitó con muchas plantas, hermosas flores rosadas y pozas de agua donde los niños jugaban y algunos hombres reposaban en la orilla.

Caminamos un largo tiempo por el mismo sendero, disfrutando el paisaje y el contacto con la naturaleza, hasta que poco a poco empezamos a sofocarnos con el calor, por lo que decidimos emprender la búsqueda de una poza de agua, de ser posible una sólo para nosotros o al menos con poca gente, donde pudiéramos refrescarnos tranquilamente. Para ello empezamos a salirnos del camino, haciendo subidas y bajadas hacia el lado del río, hasta que encontramos un pequeño desvío algo tapado por la vegetación, lo despejamos para poder pasar y fuimos a mirar que había por allí… oooh maravilla, que hermoso lugar!!!

D7

Encontramos una poza de agua verde clara rodeada de vegetación y sin gente, completa para nosotros!!! Adoro estas caminatas donde se siente tanto calor pero al final llegas a un bello lugar donde poder darte un chapuzón y refrescarte. Pasamos allí bastante tiempo, conversando y relajándonos en el agua, hasta que llegó la hora de emprender el retorno.

Íbamos por el camino de regreso, muy felices y fresquitos, cuando de pronto vimos que al otro lado del río había un grupo de jóvenes marroquíes, ellos estaban realizando unos clavados increíbles, saltaban desde lo alto de una construcción metida entre las rocas hacia
una poza de agua formada por el río.

D8Era todo un espectáculo verlos saltar y divertirse en el agua, tomé algunas fotos hasta que uno de los chicos marroquíes que estaba a punto de lanzarse, me hizo una seña a lo lejos para que no lo fotografiara, así que puse mi cámara a un lado y junto con los otros viajeros nos sentamos a la misma altura del camino frente a ellos, desde allí contemplamos las acrobacias que hacían al saltar, fue una bonita experiencia el haber podido ver en ese espacio natural tan bello, algo que para ellos es una diversión tan simple y cotidiana.

DSCF4668 (2)

Así volvimos a Chaouen**, con el apetito abierto por la caminata, pero sobretodo, por seguir disfrutando de aquellas sencillas cosas que nos alegran la vida.


* Ramadán es el ayuno que realizan los musulmanes antes de que salga el sol hasta que se oculte.

** Chaouen es la manera abreviada de referirse a Chefchaouen.

Viaje realizado en julio 2015.

Respirando la paz de Chefchaouen en Ramadán!!!

3.5Estar en Chefchaouen en Ramadán fue una experiencia de paz total, un espacio para prestar atención al silencio en el día, mientras los habitantes están ayunando, descansando en las bancas de un parque o debajo de un árbol evitando hacer esfuerzos físicos, algunos comercios están cerrados y hay un sol que quema con mucha intensidad.

El hermoso color azul encendido y suave a la vez de las casas de La Medina*, las curvas, los pasajes estrechos y las pocas personas con las que me cruce en el día, algunos habitantes con túnicas blancas y unos cuantos viajeros de paso; me hizo soñar y pensar en un mundo de cuentos, así como relajarme y disfrutar de la belleza de sus calles silenciosas.

Es maravilloso quedarse en esas casas antiguas que ahora están acondicionadas para dar alojamiento a los viajeros, tener un delicioso desayuno y mirar desde la terraza aquel mágico pueblo azul.

Algunos habitantes de allí me contaron que esa tranquilidad sólo sucede en éstas fechas, que cuando termina el Ramadán, el lugar se llena de gente y puede ser bastante bullicioso; así que era mi momento de disfrutar la paz de esos días, aunque tengo curiosidad por experimentarla también en otra temporada.

5

Todo el silencio que me acompañó durante el día se rompe cuando el sol se oculta, a las ocho de la noche aproximadamente, la gente sale a las calles, a compartir, a comer, a vender sus productos, los niños a jugar y todos se ven muy sonrientes y amigables.

El ayuno terminó por hoy, salgamos todos a comer!!!

 

*La Medina, se llama así al barrio antiguo de una ciudad árabe.

Viaje realizado en julio 2015, en días de Ramadán.

Todo comunica!!! De Tánger a Chefchaouen!!!

Llegué al puerto de Tánger como al mediodía, me habían dicho que tenía que apurarme si quería conseguir un bus hacia Chefchaouen, cambie un poco de euros  en el mismo puerto (1 euro = 10 dirhams aprox.) y cogí un taxi hacia la estación de autobuses.

Al entrar en la estación, miles de sonidos vinieron a mi, no entendía nada, en Marruecos hablan árabe, también algunas lenguas bereberes y algunos francés; de árabe y bereber no sé nada y de francés sólo entiendo algunas palabras que aprendí en dos meses de clases en mi país. Yo sólo veía que la gente gritaba y se movía de un lado a otro, haciendo fila frente a las ventanillas de las agencias y otros aparentemente ofreciendo los boletos para alguna ruta de autobús; así que decidí caminar rápidamente para que nadie me detuviera hasta llegar a una pared ubicada al otro extremo de la sala, allí de espaldas a la gente separe algo de dinero para comprar el pasaje, luego volteé y empecé a caminar y preguntar en voz alta ¡Chefchaouen! ¡Chefchaouen!. A los segundos, un hombre con un boleto en mano se acercó a mi, pero al no comprender lo que yo le preguntaba en español e inglés, se alejó rápidamente para volver casi de inmediato pero esta vez acompañado de un hombre alto, corpulento y sonriente que me explicó amablemente (no recuerdo en que idioma), que éste señor tenía un boleto que le sobraba y que quería vendérmelo cuanto antes porque el bus estaba por salir. Le agradecí al “traductor” por la explicación y le pedí al vendedor que me llevara hacia el bus que correspondía ese boleto, allí el chofer me confirmó la validez del mismo, así que lo compré y subí inmediatamente.

Al entrar al bus sentí la mirada de todos, avancé lo más rápido que pude al fondo pero todo estaba lleno, tuve que regresar a la parte delantera y allí pude darme cuenta que había un asiento vacío al lado de un anciano con túnica blanca, le hice una seña para que me cediera el asiento y acepto.

Hacía un calor sofocante y yo estaba al lado de la ventana donde caía el sol, en estos buses locales que utiliza gran parte de la población no existe aire acondicionado, cabe decir que las temperaturas pasan normalmente los 40°C en estos meses de verano. Traté de acomodarme en mi asiento y mientras el bus seguía estacionado, empecé a mirar por la ventana a la gente que estaba en el bus de al lado, percibí que las mujeres me miraban afectuosamente y una de ellas me hizo una seña para que me protegiera del sol con una de las cortinas de la ventana, le agradecí con un gesto moviendo mi cabeza y sonriendo.

DSCF4563El bus comenzó su recorrido y mientras avanzaba yo miraba asombrada este nuevo lugar, miraba las calles, las casas, la gente, estaba tan lejos de mi país, que todo parecía un sueño. Había decidido hacer este viaje unas semanas antes y coincidía con los últimos días del Ramadán (ayuno que realizan los musulmanes antes de que salga el sol hasta que se oculte, desde las 4:00 a.m. hasta las 8:00 p.m. aproximadamente).

DSCF4564El bus hizo algunas paradas en el camino para que algunos pasajeros bajaran y como yo no sabía dónde me encontraba, cada vez que paraba le decía en tono de pregunta a mi compañero de túnica blanca ¿Chefchaouen? y él amablemente me respondía con algunas palabras, pero yo no entendía nada, sólo deducía que no era mi destino. El anciano se veía muy cansado, por lo visto estaba ayunando, sólo de rato en rato bebía un sorbo de agua para calmar la sed. En una de las paradas, el señor me pidió que cuidará sus cosas y su sitio, bueno eso entendí con los gestos que hizo con sus manos, al parecer se iba a los servicios higiénicos, a su retorno me agradeció con otro gesto, moviendo la cabeza.

Así pasaron las horas, creo que fueron tres o un poco más, hasta que el chofer paró y gritó: ¡Chaouen! ¡Chaouen!

Yeeeh!!! Al fin habíamos llegado, resulta que mi anciano compañero de túnica blanca también bajaba allí, me lo hubiera dicho antes, o quizá me lo dijo y no entendí, en fin, que felicidad, ya estábamos en nuestro destino!!!

De España a Marruecos, navegando en la Alegría!!!

Y llegó el día esperado, es la primera vez que subiré a un barco y me encuentro súper emocionada. Después de muchos transbordos, aquí estaba yo, al fin había llegado hasta el extremo sur de España, la ciudad de Tarifa; y, miraba desde lo alto de la torre de un castillo medieval, el puerto donde iban y venían los ferries. El Ferry es un barco mediano que transporta vehículos y personas de una ciudad a otra.

Bajé rápidamente y me dirigí al puerto, en el camino unas personas me dijeron que podía conseguir los pasajes de Tarifa (España) a Tánger (Marruecos) en una oficina ubicada dentro del mismo. Todo pasó tan rápido, compré los pasajes y sólo había que esperar unos minutos para comenzar el embarque.

Cuando llegó la hora, empecé a caminar hacia la puerta de entrada del ferry, tenía muchas ganas de correr y saltar, me suele pasar cuando estoy muy alegre y emocionada, es como si quisiera despegar mis pies de la tierra y emprender el vuelo. Mi cara tenía impresa una sonrisa de felicidad, le pedí a una chica que me tomará unas fotos para recordar ese momento.

Al ingresar al barco pude ver muchos autos estacionados en la parte baja, los pasajeros teníamos que ingresar por una puerta pequeña y subir unas escaleras un poco empinadas y angostas, que nos llevarían finalmente a un gran espacio con sillas, pantallas de TV, una pequeña tienda de snacks, una “boutique duty free” y una oficina de migraciones.

Ubiqué rápidamente un asiento al lado de la ventana desde donde podía ver el mar, la chica que me tomó la foto se acercó y me pidió sentarse al frente mío, era un espacio con cuatro asientos, dos de un lado y dos del otro, nos separaba una pequeña mesa donde pusimos nuestras bebidas. Conversamos un poco, me contó que era de USA, que estaba viajando sola unas semanas por el sur de España y que quería aprovechar para hacer un full day en Tánger antes de volver a su país; ella ya había subido antes a un ferry pero también estaba muy contenta porque era la primera vez que iba hacia Marruecos.

El ferry comenzó su viaje y en unos segundos se formó una larga fila en la oficina de migraciones, teníamos que ir hacia allá para sellar nuestro pasaporte, nos levantamos del asiento y caminamos tratando de mantener el equilibrio para no caer encima de alguien. Mientras esperábamos nuestro turno, pudimos conversar con algunos marroquíes que iban de visita a su país con toda su familia, nos contaron que llevaban varios años viviendo en el extranjero y nos recomendaron muchos lugares bellos que visitar, lo que aumento mi alegría, mis expectativas y mis ganas de ir a explorar estas tierras. Luego del sello respectivo de migraciones, decidimos salir a una de las terrazas del ferry a mirar el mar, fue hermoso sentir la fuerza de la naturaleza, haciéndonos mover de un lado a otro, mostrando su fuerza y su grandeza en el viento y el mar, provocando en mi mucho respeto y admiración.

Después de unos minutos volvimos a nuestros asientos y al mirar con más detenimiento hacia la ventana nos percatamos que había una tarjeta postal en una de las ranuras, al voltearla pudimos leer “Somewhere something incredible is waiting to be known” (en algún lugar, algo increíble está esperando a ser descubierto) uau! preciso y precioso mensaje, DSCF4557 (2)decidimos dejarlo allí para que otras personas también se alegren e inspiren, definitivamente una hermosa frase del astrónomo Carl Sagan y un bello detalle de la persona que decidió compartirla con un alma viajera, mil gracias a quien haya sido!

Así terminó mi maravillosa experiencia de navegar por primera vez en un ferry, cruzando por el mar de un continente a otro, sorprendiéndome con cada detalle y disfrutando al máximo cada segundo.

DSCF4556
Costa marroquí.

Me llevo conmigo la alegría que me generó esta nueva experiencia, la fuerza y grandeza de la naturaleza, y la apertura e inquietud por conocer nuevos lugares y personas.

Ya estoy en Marruecos y el viaje en ferry ha sido inolvidable!

Viaje realizado el 15 de julio del 2015.