Un paseo al azar por Supetar!

Mi visita al pueblo de Supetar fue totalmente al azar, llegué al puerto de Split al sur de Croacia y pregunté por una isla que me habían recomendado, sin embargo me indicaron que el ferry (barco) ya estaba saliendo y ya no podía tomarlo, así que consulté por otras opciones donde pudiera pasar el día. La vendedora de pasajes me sugirió Supetar, un pueblo ubicado en la Isla de Brač, a hora y media de navegación, así que sin pensarlo mucho, compré el billete y subí inmediatamente a la embarcación que estaba a punto de partir.

Al llegar al pueblo me dirigí a la plaza principal y luego de algunos minutos me di cuenta que había una ruta señalizada de algunos puntos de interés para los visitantes, descubrí que muchos de estos lugares estaban relacionados con el artista Ivan Rendić, un famoso escultor croata que vivió allí su niñez y parte de su vida adulta. Fue así que caminando por las calles del pueblo, encontré su galería de arte y la casa donde vivió con sus padres cuando fue niño. Sobre la puerta de ingreso a la casa se puede apreciar una pequeña pieza tallada en piedra, que fue hecha por él cuando sólo tenía 15 años, uau!

Dando vueltas también por allí pude ver algunas pequeñas casas que me hicieron recordar a algunas viviendas de la Sierra de mi país, le tomé algunas fotos y luego me dirigí hacia la playa. Caminé muy cerca al mar hasta llegar al cementerio del lugar, que también es sugerido en la ruta por encontrarse allí algunas esculturas dignas de admirar. Me pareció interesante, un cementerio al lado del mar, debe ser relajante ser arrullado por las olas, aunque quizá ya no escuches nada, pero sólo saberlo, me dio tranquilidad.

Las horas fueron pasando y emprendí el retorno a Split, lugar donde pasaría varios días, sin querer queriendo. Ya les contaré!

Viaje realizado en abril 2017. Supetar, Isla de Brač. Croacia.

 

Mágico atardecer en Zadar, Croacia.

Una de las cosas más bonitas que hacer en Zadar es mirar la puesta del sol sobre el mar Adriático, y al mismo tiempo, escuchar la melodía que producen las olas en el órgano musical instalado allí, que es una especie de tuberías colocadas debajo de unas escaleras sobre la ribera del mar, las cuales al chocar con las olas producen sonidos especiales. Es curioso ver cómo la gente va llegando y buscando la mejor ubicación para ver el atardecer, algunos juegan con el sol para lograr “la foto” que les haga recordar ese bello momento.

Muy cerca de allí también se encuentra el “Saludo al Sol”, otra obra magnífica del arquitecto croata Nikola Bašić, que se complementa perfectamente con la anterior y con el espacio natural y urbano del lugar. Esta pieza viene a ser un círculo de vidrio de 22 metros de diámetro y en su interior contiene luces de diferentes colores producidas por un panel solar. Cuando el sol se oculta, la gente se mueve hacia ese lugar y niños y adultos empiezan a jugar con las luces que van apareciendo conforme se va acercando la noche.

Me gustó mucho estar en esta ciudad, caminar por sus calles antiguas, conversar con locales y viajeros, enamorarme de su música a pesar de no entenderla, pero cuyas voces y sentimiento, me hizo saber que ese era el lugar dónde debía estar en ese preciso momento.

Aún sigo en Croacia descubriendo más lugares. Hasta pronto!!! Abrazos para todos!!!

Abril del 2017, Zadar – Croacia.