Respirando la paz de Chefchaouen en Ramadán!!!

3.5Estar en Chefchaouen en Ramadán fue una experiencia de paz total, un espacio para prestar atención al silencio en el día, mientras los habitantes están ayunando, descansando en las bancas de un parque o debajo de un árbol evitando hacer esfuerzos físicos, algunos comercios están cerrados y hay un sol que quema con mucha intensidad.

El hermoso color azul encendido y suave a la vez de las casas de La Medina*, las curvas, los pasajes estrechos y las pocas personas con las que me cruce en el día, algunos habitantes con túnicas blancas y unos cuantos viajeros de paso; me hizo soñar y pensar en un mundo de cuentos, así como relajarme y disfrutar de la belleza de sus calles silenciosas.

Es maravilloso quedarse en esas casas antiguas que ahora están acondicionadas para dar alojamiento a los viajeros, tener un delicioso desayuno y mirar desde la terraza aquel mágico pueblo azul.

Algunos habitantes de allí me contaron que esa tranquilidad sólo sucede en éstas fechas, que cuando termina el Ramadán, el lugar se llena de gente y puede ser bastante bullicioso; así que era mi momento de disfrutar la paz de esos días, aunque tengo curiosidad por experimentarla también en otra temporada.

5

Todo el silencio que me acompañó durante el día se rompe cuando el sol se oculta, a las ocho de la noche aproximadamente, la gente sale a las calles, a compartir, a comer, a vender sus productos, los niños a jugar y todos se ven muy sonrientes y amigables.

El ayuno terminó por hoy, salgamos todos a comer!!!

 

*La Medina, se llama así al barrio antiguo de una ciudad árabe.

Viaje realizado en julio 2015, en días de Ramadán.

Todo comunica!!! De Tánger a Chefchaouen!!!

Llegué al puerto de Tánger como al mediodía, me habían dicho que tenía que apurarme si quería conseguir un bus hacia Chefchaouen, cambie un poco de euros  en el mismo puerto (1 euro = 10 dirhams aprox.) y cogí un taxi hacia la estación de autobuses.

Al entrar en la estación, miles de sonidos vinieron a mi, no entendía nada, en Marruecos hablan árabe, también algunas lenguas bereberes y algunos francés; de árabe y bereber no sé nada y de francés sólo entiendo algunas palabras que aprendí en dos meses de clases en mi país. Yo sólo veía que la gente gritaba y se movía de un lado a otro, haciendo fila frente a las ventanillas de las agencias y otros aparentemente ofreciendo los boletos para alguna ruta de autobús; así que decidí caminar rápidamente para que nadie me detuviera hasta llegar a una pared ubicada al otro extremo de la sala, allí de espaldas a la gente separe algo de dinero para comprar el pasaje, luego volteé y empecé a caminar y preguntar en voz alta ¡Chefchaouen! ¡Chefchaouen!. A los segundos, un hombre con un boleto en mano se acercó a mi, pero al no comprender lo que yo le preguntaba en español e inglés, se alejó rápidamente para volver casi de inmediato pero esta vez acompañado de un hombre alto, corpulento y sonriente que me explicó amablemente (no recuerdo en que idioma), que éste señor tenía un boleto que le sobraba y que quería vendérmelo cuanto antes porque el bus estaba por salir. Le agradecí al “traductor” por la explicación y le pedí al vendedor que me llevara hacia el bus que correspondía ese boleto, allí el chofer me confirmó la validez del mismo, así que lo compré y subí inmediatamente.

Al entrar al bus sentí la mirada de todos, avancé lo más rápido que pude al fondo pero todo estaba lleno, tuve que regresar a la parte delantera y allí pude darme cuenta que había un asiento vacío al lado de un anciano con túnica blanca, le hice una seña para que me cediera el asiento y acepto.

Hacía un calor sofocante y yo estaba al lado de la ventana donde caía el sol, en estos buses locales que utiliza gran parte de la población no existe aire acondicionado, cabe decir que las temperaturas pasan normalmente los 40°C en estos meses de verano. Traté de acomodarme en mi asiento y mientras el bus seguía estacionado, empecé a mirar por la ventana a la gente que estaba en el bus de al lado, percibí que las mujeres me miraban afectuosamente y una de ellas me hizo una seña para que me protegiera del sol con una de las cortinas de la ventana, le agradecí con un gesto moviendo mi cabeza y sonriendo.

DSCF4563El bus comenzó su recorrido y mientras avanzaba yo miraba asombrada este nuevo lugar, miraba las calles, las casas, la gente, estaba tan lejos de mi país, que todo parecía un sueño. Había decidido hacer este viaje unas semanas antes y coincidía con los últimos días del Ramadán (ayuno que realizan los musulmanes antes de que salga el sol hasta que se oculte, desde las 4:00 a.m. hasta las 8:00 p.m. aproximadamente).

DSCF4564El bus hizo algunas paradas en el camino para que algunos pasajeros bajaran y como yo no sabía dónde me encontraba, cada vez que paraba le decía en tono de pregunta a mi compañero de túnica blanca ¿Chefchaouen? y él amablemente me respondía con algunas palabras, pero yo no entendía nada, sólo deducía que no era mi destino. El anciano se veía muy cansado, por lo visto estaba ayunando, sólo de rato en rato bebía un sorbo de agua para calmar la sed. En una de las paradas, el señor me pidió que cuidará sus cosas y su sitio, bueno eso entendí con los gestos que hizo con sus manos, al parecer se iba a los servicios higiénicos, a su retorno me agradeció con otro gesto, moviendo la cabeza.

Así pasaron las horas, creo que fueron tres o un poco más, hasta que el chofer paró y gritó: ¡Chaouen! ¡Chaouen!

Yeeeh!!! Al fin habíamos llegado, resulta que mi anciano compañero de túnica blanca también bajaba allí, me lo hubiera dicho antes, o quizá me lo dijo y no entendí, en fin, que felicidad, ya estábamos en nuestro destino!!!

De España a Marruecos, navegando en la Alegría!!!

Y llegó el día esperado, es la primera vez que subiré a un barco y me encuentro súper emocionada. Después de muchos transbordos, aquí estaba yo, al fin había llegado hasta el extremo sur de España, la ciudad de Tarifa; y, miraba desde lo alto de la torre de un castillo medieval, el puerto donde iban y venían los ferries. El Ferry es un barco mediano que transporta vehículos y personas de una ciudad a otra.

Bajé rápidamente y me dirigí al puerto, en el camino unas personas me dijeron que podía conseguir los pasajes de Tarifa (España) a Tánger (Marruecos) en una oficina ubicada dentro del mismo. Todo pasó tan rápido, compré los pasajes y sólo había que esperar unos minutos para comenzar el embarque.

Cuando llegó la hora, empecé a caminar hacia la puerta de entrada del ferry, tenía muchas ganas de correr y saltar, me suele pasar cuando estoy muy alegre y emocionada, es como si quisiera despegar mis pies de la tierra y emprender el vuelo. Mi cara tenía impresa una sonrisa de felicidad, le pedí a una chica que me tomará unas fotos para recordar ese momento.

Al ingresar al barco pude ver muchos autos estacionados en la parte baja, los pasajeros teníamos que ingresar por una puerta pequeña y subir unas escaleras un poco empinadas y angostas, que nos llevarían finalmente a un gran espacio con sillas, pantallas de TV, una pequeña tienda de snacks, una “boutique duty free” y una oficina de migraciones.

Ubiqué rápidamente un asiento al lado de la ventana desde donde podía ver el mar, la chica que me tomó la foto se acercó y me pidió sentarse al frente mío, era un espacio con cuatro asientos, dos de un lado y dos del otro, nos separaba una pequeña mesa donde pusimos nuestras bebidas. Conversamos un poco, me contó que era de USA, que estaba viajando sola unas semanas por el sur de España y que quería aprovechar para hacer un full day en Tánger antes de volver a su país; ella ya había subido antes a un ferry pero también estaba muy contenta porque era la primera vez que iba hacia Marruecos.

El ferry comenzó su viaje y en unos segundos se formó una larga fila en la oficina de migraciones, teníamos que ir hacia allá para sellar nuestro pasaporte, nos levantamos del asiento y caminamos tratando de mantener el equilibrio para no caer encima de alguien. Mientras esperábamos nuestro turno, pudimos conversar con algunos marroquíes que iban de visita a su país con toda su familia, nos contaron que llevaban varios años viviendo en el extranjero y nos recomendaron muchos lugares bellos que visitar, lo que aumento mi alegría, mis expectativas y mis ganas de ir a explorar estas tierras. Luego del sello respectivo de migraciones, decidimos salir a una de las terrazas del ferry a mirar el mar, fue hermoso sentir la fuerza de la naturaleza, haciéndonos mover de un lado a otro, mostrando su fuerza y su grandeza en el viento y el mar, provocando en mi mucho respeto y admiración.

Después de unos minutos volvimos a nuestros asientos y al mirar con más detenimiento hacia la ventana nos percatamos que había una tarjeta postal en una de las ranuras, al voltearla pudimos leer “Somewhere something incredible is waiting to be known” (en algún lugar, algo increíble está esperando a ser descubierto) uau! preciso y precioso mensaje, DSCF4557 (2)decidimos dejarlo allí para que otras personas también se alegren e inspiren, definitivamente una hermosa frase del astrónomo Carl Sagan y un bello detalle de la persona que decidió compartirla con un alma viajera, mil gracias a quien haya sido!

Así terminó mi maravillosa experiencia de navegar por primera vez en un ferry, cruzando por el mar de un continente a otro, sorprendiéndome con cada detalle y disfrutando al máximo cada segundo.

DSCF4556
Costa marroquí.

Me llevo conmigo la alegría que me generó esta nueva experiencia, la fuerza y grandeza de la naturaleza, y la apertura e inquietud por conocer nuevos lugares y personas.

Ya estoy en Marruecos y el viaje en ferry ha sido inolvidable!

Viaje realizado el 15 de julio del 2015.